Hace unos meses me pasó algo loco. Aposté por puro impulso en un partido de fútbol boliviano, sin muchas esperanzas, porque era un juego de esos que ni salen en la tele. Estaba aburrido y pensé “¿por qué no?”. Terminé ganando una suma decente, nada que me cambiara la vida, pero sí me alegró todo el día. Desde entonces intento hacerlo con más cabeza, aunque a veces igual me puede la emoción. ¿A alguien más le ha pasado que una apuesta les arruinó o les arregló el día?
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Sí, a mí me pasó algo parecido. Una vez estaba usando bolivia-bet y aposté en un partido de básquet que parecía fácil. Todo iba bien hasta el último minuto… el equipo favorito perdió por un punto y me quedé sin nada. Me dio rabia, pero aprendí que hay que tener paciencia y no confiarse. Ahora solo apuesto cuando realmente conozco a los equipos o cuando quiero divertirme un rato sin presión.